Una manera muy chula de ir del Algarve a Lisboa, es evitar en lo posible las autopistas y cruzar la comarca del Alentejo, bordeando la costa y deteniéndonos en alguno de los faros, playas o poblaciones que te encuentras.
El Alentejo son las tierras allende el Tajo, es decir todo lo que hay entre el sur de Lisboa, el Tajo y el Algarve. Y aunque en la ida al Algarve ya habíamos recorrido el alentejo interior (Évora…), con este trayecto cerramos el círculo y nos vamos por el litoral.
Farol de Cabo Sardão
Construido en 1915, se encuentra a 68m sobre el nivel del mar y con una torre de 17m de altura; el Faro de Cabo Sardão alberga una de las curiosidades arquitectónicas más sorprendentes de la ingeniería naval portuguesa: es el único faro del país construido al revés. La torre no está orientada hacia el mar, como sería lógico, sino hacia tierra firme. Los ingenieros detectaron este error de construcción una vez finalizada la obra, pero consideraron que sería demasiado costoso demolerlo y reconstruirlo correctamente, por lo que decidieron mantenerlo en funcionamiento a pesar de su orientación incorrecta.
El entorno de Cabo Sardão alberga un fenómeno ornitológico único a nivel mundial: es el hogar de la última población de cigüeñas blancas que anidan en acantilados marinos . Esta población utiliza antiguos nidos abandonados de águilas pescadoras, adaptándose de manera extraordinaria a un hábitat completamente atípico para su especie. Normalmente, las cigüeñas blancas prefieren anidar en estructuras elevadas como torres, campanarios o árboles altos en zonas terrestres, por lo que esta adaptación al entorno marino constituye un caso excepcional de adaptabilidad evolutiva. Los nidos de cigüeñas en los acantilados crean un espectáculo natural sin parangón, especialmente durante la época de cría en primavera, cuando estas majestuosas aves cuidan de sus polluelos en un entorno que desafía la gravedad. Esta peculiaridad ha convertido a Cabo Sardão en un destino de peregrinación para ornitólogos y amantes de la naturaleza de todo el mundo, que acuden para presenciar este fenómeno único.
La ubicación del faro marca el punto más occidental de toda la costa alentejana y durante siglos este promontorio sirvió como referencia crucial para los navegantes que recorrían la costa atlántica, constituyendo un hito fundamental en las rutas marítimas que conectaban el norte y sur de Portugal con los puertos del Mediterráneo y del norte de África.
Esta parte de la costa Vicentina es de las más espectaculares con acantilados de ente 40-50 metros, diferentes capas geológicas, cuevas, columnas de roca…







Retomamos camino y hacemos una breve parada en Vila Nova de Milfontes, en la Praia das Furnas.

Sines y el encanto costero del norte
La siguiente parada en nuestro camino a Lisboa es en Sines; la principal ciudad de la costa Alentejana.
Buscábamos su faro pero casi no se ve porque está prácticamente integrado en los terrenos de una refinería.
Sines cuenta con un gran puerto, y una medialuna de arena al pie de su antiguo recinto fortificado. En lo más alto se ve el castillo, rodeado de iglesias recubiertas de azulejos y casitas marineras, pintadas de blanco y con las ventanas y las puertas enmarcadas de azul o amarillo. En una de ellas, a finales del siglo xv, nació Vasco da Gama, pionero en la ruta a la India rodeando el cabo de Buena Esperanza. Lo recuerda una estatua asomada a la playa que lleva su nombre.









Y ahora sí, caminho a Lisboa; las dos últimas horas de viaje por este día.
