Acoge el que, según la tradición, es el sepulcro del Apóstol Santiago. Cuando el rey Alfonso II tuvo noticia del descubrimiento mandó que se construyera en el lugar un templo para acoger el sepulcro. Pronto se quedó pequeño para acoger a los peregrinos que comenzaban a llegar (hecho que convirtió a este templo en uno de los principales destinos de peregrinación de Europa durante la Edad Media a través del llamado Camino de Santiago, una ruta religiosa que comunicaba la península ibérica con el resto del continente) de forma que por mandato de Alfonso III se inició la construcción de una nueva iglesia, consagrada en el año 899.
El Camino de Santiago fue determinante para que los reinos hispánicos medievales participaran en los movimientos culturales de la época, y en la actualidad, tras haber sido revitalizada a lo largo del siglo xx, sigue siendo un importante itinerario internacional de peregrinación
Y recuerda que Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y no al señor; dicho popular medieval que subraya la importancia de visitar la Catedral de San Salvador en Oviedo (el «Señor») antes de continuar hacia la tumba del apóstol Santiago en Santiago de Compostela (el «criado»). Se consideraba un paso obligatorio para los peregrinos que realizaban el Camino Primitivo original emprendido por Alfonso II El Casto en el S. IX




















